martes, 23 de septiembre de 2014

Frases no versadas

Besos al aire, que buscan dueño, que vuelan y nunca se encuentran.
Aquellos que dejan de ser, que desaparecen. 
Que reviven, se reencuentran, encajan. 
Se necesitan.
Se desean, se odian, se aman.
Uno tras otro, una lágrima, una sonrisa. Un 'Te quiero en mi vida'.
Y después... ¿Qué queda? Un Adiós con un 'Lo siento' que resulta amargo.
Fotografías. Recuerdos. Sonrisas. Lágrimas.

- No eres tú, soy yo.

Corazones rotos que jamás se volvieron a unir.
Un hasta luego que se convierte en un Hasta nunca.
Y un adiós que jamás fui capaz de pronunciar.


lunes, 22 de septiembre de 2014

Palabras tatuadas.

Las palabras fluyen, tienen sentido y por primera vez éstas son capaces de rimar, son coherentes. Ya no se aprecia inferioridad alguna en comparación con las demás. Porque ya sabe quién es y ya nadie puede herirla jamás. Porque la han herido demasiado y ya no le queda amor para entregar a nadie. Tiene bajo sus pies un inmenso destino, un brillante futuro. Pero ella no lo sabe; ella piensa que no merece nada de lo que tiene, que sólo sirve para dañar a los demás y se justifica con lágrimas que brotan de sus mejillas de vez en cuando. Y cuando por fin consigue reunir un poco de aquella fuerza que se había esfumado de repente llegan de nuevo a herirla. Aquellas palabras... Que no fluyen, que no tienen sentido y que jamás rimaron.

Introducción al desastre.

Queridos amigos, este no es un blog para gustar, buscar ayuda ni demás. Es el simple deleite que las palabras que llegan a mí me transmiten. Espero, de esta manera, no molestar a nadie y que estas frases u ocurrencias no se tomen muy enserio. 

Mi intención no es otra que explotar el sentido de la imaginación, que supongo... Está bastante atrofiado. Si queréis leerme, aquí me tenéis. Si queréis hablarme, aquí seguiré. Es un blog, quizá como los demás. Buscamos aprobación, eso es todo.

Dicho esto, bienvenidos sean aquellos que quieran buscar una inspiración, aunque sea la más mínima en palabras de alguien tan vulgar y corriente como yo.

Oh, lo olvidaba. Tengo 17 años, parezco de 20 y dicen que mi mentalidad es de 14. Así va mi vida. Mi nombre es Daniela y es lo más útil que querrás saber de mí.


Hasta pronto, pues.