Las palabras fluyen, tienen sentido y por primera vez éstas son capaces de rimar, son coherentes. Ya no se aprecia inferioridad alguna en comparación con las demás. Porque ya sabe quién es y ya nadie puede herirla jamás. Porque la han herido demasiado y ya no le queda amor para entregar a nadie. Tiene bajo sus pies un inmenso destino, un brillante futuro. Pero ella no lo sabe; ella piensa que no merece nada de lo que tiene, que sólo sirve para dañar a los demás y se justifica con lágrimas que brotan de sus mejillas de vez en cuando. Y cuando por fin consigue reunir un poco de aquella fuerza que se había esfumado de repente llegan de nuevo a herirla. Aquellas palabras... Que no fluyen, que no tienen sentido y que jamás rimaron.
Nunca nunca nunca dejes que nadie te impida ser fuerte y seguir hacia adelante con tu vida tal y como tú deseas.
ResponderEliminarUn beso guapa :)
Muchísimas gracias nena. Se intenta :)
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